Actividades

.

Explorando el movimiento

La necesidad de movimiento es innata en el ser humano de tal forma que éste es indispensable para disfrutar de una vida sana, autónoma y satisfactoria.

Vemos a nuestro alrededor que todo lo que está vivo tiene como elemento común el movimiento; la vida está regida por dichos movimientos, algunos forman parte del ciclo natural de la vida, mientras que otros parecen más aleatorios...

Es cierto que a medida que vamos envejeciendo parece que el movimiento se ralentiza, es como si nuestra energía vital se fuese gastando, pero no tiene porque ser así, no tenemos necesidad de resignarnos a la falta de movimiento, de hecho vemos a personas mayores que poseen una gran vitalidad.

En el tránsito por nuestra vida hemos oído en muchas ocasiones que las circunstancias externas nos determinan... y el mayor problema que tenemos es el creernos estas premisas, rendirnos a la desesperación de lo que nuestro entorno nos depara.

Yo propongo ser las dueños y maestros de nuestro futuro y presente, sobre el pasado no podemos actuar, pero sí sobre el lugar donde nos ha colocado nuestra experiencia pasada para poder seguir avanzando, se trata de tomar el poder de nuestra Vida, no resignarnos...

El movimiento se da en cada uno de nosotros durante toda nuestra vida y en diferentes planos, no es sólo en el plano físico, sino que también tenemos que tener en cuenta los movimientos en lo emocional, lo mental, lo energético y lo espiritual... todo cuenta y todo se relaciona, cuando ralentizamos el movimiento de manera continua en cualquiera de dichos planos estamos perdiendo parte de nuestra vida y termina por afectar al resto.

Aunque tengamos en nuestra mente un futuro, una meta, una ilusión... no podemos perdernos cada momento del camino que realizamos.

Nuestro cuerpo es el medio que tenemos para vivir ese camino, pero no sirve de casi nada si no movemos también las ilusiones, o si no tenemos la energía suficiente para llevarlas a cabo.

El movimiento es necesario para mantener la salud y la competencia funcional, para aceptar el cuerpo, vivirlo satisfactoriamente y relacionarse con los demás. Es decir, para disfrutar de la experiencia de vivir.

Pero no sólo eso, sino que el "permitir-nos" dar y recibir a través del contacto con nosotros mismos y con los demás ayuda a flexibilizar estructuras mas o menos rígidas y contribuye a salvar las limitaciones para expresar, ponernos en contacto con la emoción abre la posibilidad a sentirse una persona querida y aceptada por las demás y sobre todo por mi misma.

En nuestra sociedad tendemos a percibir nuestro cuerpo más por las molestias que éste nos da, que por las satisfacciones que a través de él recibimos... es momento de comenzar a invertir esa experiencia.